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El Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) ha solicitado propuestas para la refundación de los colegios (parte 1 de 2)

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Primera parte MOTIVACIONES

(Dado el interés que tenemos en este tema, le vamos a dedicar dos entradas de este blog que se pueden leer y entender por separado o en su conjunto: una primera parte dedicada a nuestras MOTIVACIONES y una segunda parte dedicada a nuestras PROPUESTAS)

No sabemos si este tipo de acciones pretenden lo que dicen o son, simplemente, un ejercicios de puro maquillaje frente a una realidad en la que ni el Consejo ni los Colegios parezcan que tengan mucho sentido para muchos arquitectos, o al menos en su fórmula actual. Ya desde el COAM nos solicitaron nuestra colaboración (junto con otros) hace casi 2 años y, después de varias maratonianas sesiones de trabajo y de documentar con entusiasmo los resultados, todo quedó archivado en un bonito documento que probablemente no se sepa ni dónde está. ¿Por qué?, pues porque proponíamos temas innovadores y arriesgados (no valen las medias tintas) que quienes los tienen que entender no quieren entender y aplicar, ya que, en algunos casos, supondría ir en contra de sus intereses personales. Lamentablemente es así, o así lo percibimos.

Lo único que hemos visto ha sido la reestructuración fácil, la que no requiere más misterio que el saber restar, la de recortar, la de quitar, la de dejar de dar, la misma a la que nos acostumbran nuestros políticos. Lo difícil es construir, aportar, gestionar, ilusionar, crear; y lo realmente difícil es hacerlo con escasos recursos económicos, ahí es donde hay que lucirse, ahí es donde hay que valer.

No conocemos el caso de otros colegios aunque, por lo que nos cuentan, las cosas no pintan bien. En el COAM, las cosas están patas arriba. La junta de gobierno que salió elegida en mayo y que nos prometía “una revolución para todos” nos está dejando una “reyerta entre amiguetes”. Todo lo que sabemos de ellos nos lo han mandado en una carta de valoración de los 100 primeros días de su mandato, en la que nos cuentan que lo único nuevo que han hecho ha sido cambiar por dos veces la página de inicio de la web y que google contabilice bien las visitas que ya tenía dicha web. Además han despedido a varias personas que se interponían de una u otra manera en alguno de sus “objetivos”. Una pena, pero eso ha sido todo, lo demás son palabras, palabras, palabras.

En cualquier caso y para que no se pueda decir que no lo intentamos, ahí va nuestro punto de vista, le guste a quien le guste y le disguste a quien le disguste.

Intentaremos primero ordenar algunos conceptos para nosotros básicos y, en la siguiente entrada del blog, enunciaremos algunas ideas de propuestas. El desarrollo de cada idea puede ser motivo de un artículo propio que podremos ir publicando también en este blog.

Por lo que hemos “escuchado” en la red, existen varios hilos de debate. No son todos pero estos son lo que más nos interesan para nuestro planteamiento.

1. Necesidad de la existencia de colegios profesionales
En nuestra opinión es bueno que exista una forma de asociacionismo, en especial entre aquellas empresas muy pequeñas o autónomos (como somos muchos arquitectos), donde exista una cierta capacidad de «lobby» y en donde se puedan encontrar servicios (formación, asesoramiento, etc.) con unos costes más reducidos que los que encontramos en el mercado (por pura economía de escala). Por ello creemos que sí debe de existir una asociación de arquitectos Ahora bien, ¿eso es lo que son los actuales colegios?, nos tememos que no como nos gustaría que fueran.

2. Defensa contra el intrusismo
La cualificación técnica para la elaboración de ciertos trabajos lo estipulan las leyes (las asociaciones profesionales deben velar por el correcto desarrollo de las leyes en pro de los beneficios de sus asociados) y, desde nuestro punto de vista, lo deberían avalar las compañías de seguros. Una aseguradora nunca asegurará a alguien que no tenga competencia técnica para realizar el trabajo (igual que ocurre por ejemplo con un conductor), un cliente o un ayuntamiento nunca podrá contratar o dar licencia a alguien que no esté asegurado. Es un modelo “muy anglosajón” que parece lógico.

3. ¿Es necesario el visado?
Creemos que la fórmula actual ya no sirve de nada. Anteriormente podría servir de herramienta de financiación de los colegios, ya que con una parte de lo que se ingresaba por visado también se financiaban otras actividades. Dicho de otra manera, los que trabajaban más ayudaban a financiar actividades para otros que trabajaban menos. Era un modelo social que a nosotros nos gustaba, pero… En cualquier caso, con la nueva ley esto ya no es posible, aunque muchos colegios intentan «escabullirse» de la obligación de que los ingresos de visado sólo cubran los costes de visado, tarde o temprano estarán obligados a que finalmente sea así. Han dado un plazo de 3 años (del que sólo quedan 2) para que el asunto del visado obligatorio se revise, y pensamos que dentro de 2 años el visado obligatorio desaparecerá definitivamente. Que el visado esté en manos de los colegios es un asunto que se hizo por la ineficacia de las administraciones locales hace muchos, muchos años. Hoy no tiene sentido.

4. Territorialidad (nacional, autonómico, local …)
No debemos aplicar el corsé que tenemos en la estructura de la administración española, la cual últimamente se está poniendo muy en duda por muchos por lo cara que nos sale a los españoles. El que existan colegios a nivel, nacional, autonómico, local y, en algunos casos, demarcaciones y delegaciones, sin duda resulta muy caro. Se trata de una cuestión de optimización de recursos (servicios que podrían ser globales: informática, administrativos, financieros, asistencia telefónica, etc.) y de reducción considerable del patrimonio inmobiliario (que es muy grande y, en ocasiones, de excesiva calidad para lo que se precisa).

(a continuación puedes leer la segunda parte dedicada a nuestras PROPUESTAS)