{"id":159,"date":"2013-10-07T18:40:12","date_gmt":"2013-10-07T18:40:12","guid":{"rendered":"https:\/\/f1arquitectura.wordpress.com\/?p=159"},"modified":"2014-06-26T21:12:15","modified_gmt":"2014-06-26T19:12:15","slug":"los-beneficios-de-un-trabajo-menos-arduo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.f1arquitectura.com\/blog\/los-beneficios-de-un-trabajo-menos-arduo\/","title":{"rendered":"Los beneficios de un trabajo menos arduo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.f1arquitectura.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Trabajo.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-194\" src=\"http:\/\/www.f1arquitectura.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Trabajo.jpg\" alt=\"Trabajo\" width=\"750\" height=\"492\" srcset=\"https:\/\/www.f1arquitectura.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Trabajo.jpg 640w, https:\/\/www.f1arquitectura.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Trabajo-300x196.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Hubo un tiempo, no muy lejano, en que la humanidad aguardaba con ilusi\u00f3n una nueva era del ocio. Las m\u00e1quinas promet\u00edan liberar a todo el mundo de la monoton\u00eda del trabajo. Cierto que de vez en cuando tendr\u00edamos que pasarnos por la oficina o la f\u00e1brica, echar un vistazo a las pantallas, accionar mandos, firmar facturas, pero el resto de la jornada lo pasar\u00edamos divirti\u00e9ndonos por ah\u00ed. Con tanto tiempo libre a nuestra disposici\u00f3n, palabras como \u00abprisa\u00bb y \u00abprecipitaci\u00f3n\u00bb acabar\u00edan por desaparecer del vocabulario.<\/p>\n<p>No cabe duda de que todo el mundo ha de ganarse la vida, pero el apetito interminable de bienes de consumo significa que necesitamos m\u00e1s y m\u00e1s dinero. As\u00ed pues, en lugar de tomar los beneficios de la productividad en forma de tiempo libre, los tomamos como ingresos superiores. Un buen ejemplo de ello son las nuevas tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n que, si se utilizan como es debido, pueden ayudarnos a hacerlo. Para ello en vez de usar ordenadores port\u00e1tiles y tel\u00e9fonos m\u00f3viles para extender la jornada laboral, podemos utilizarlos para ordenarla de otro modo.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de la gente conviene en que el trabajo es bueno para nosotros. Puede ser divertido, incluso ennoblecedor. Muchos de nosotros disfrutamos con lo que hacemos: el desaf\u00edo intelectual, el esfuerzo f\u00edsico, la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s y la categor\u00eda social. Pero dejar que el trabajo ocupe la mayor parte de nuestras vidas es una locura. Hay demasiadas cosas importantes que requieren tiempo, como los amigos, la familia, las aficiones y el descanso.<\/p>\n<p>Debemos ser capaces de encontrar el equilibrio, aunque, con frecuencia, uno mismo se impone la barrera. A un hombre de ventiseis a\u00f1os y soltero le resultar\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil trabajar largas horas que a una mujer de treinta y seis, madre de cuatro hijos. Es posible que \u00e9l incluso quiera dedicar m\u00e1s tiempo al trabajo. Las empresas tienen que encontrar una f\u00f3rmula para recompensar a quienes trabajan m\u00e1s sin penalizar a quienes lo hacen en menor medida. En muchas empresas, los beneficios a largo plazo de la pol\u00edtica de equilibrio entre la vida laboral y la privada, tales como una mayor productividad y la conservaci\u00f3n del personal, est\u00e1n eclipsados por la presi\u00f3n para mantener los costes bajos a corto plazo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s la gente tambi\u00e9n quiere decidir cu\u00e1ndo trabaja, quiere tener el control de su tiempo, y los negocios que se lo garantizan est\u00e1n cosechando los beneficios. En nuestra cultura basada en el principio de que el tiempo es dinero, dejar que los trabajadores decidan sus horarios es algo muy dif\u00edcil de aceptar. Sin embargo, dejar que el personal elija sus horas de trabajo, o juzgarlo por lo que consigue en vez de por el tiempo que tardan en conseguirlo, puede aportar la flexibilidad que muchos anhelamos. Mi propia experiencia, y la de muchos otros, demuestran que las personas con capacidad para decidir sus horarios est\u00e1n m\u00e1s relajadas y son m\u00e1s creativas y productivas.<\/p>\n<p>Durante m\u00e1s de 20 a\u00f1os trabaj\u00e9 en diversas empresas en las que, aunque no ten\u00eda horarios, en teor\u00eda estaba disponible en cualquier momento del d\u00eda, dej\u00e1ndome s\u00f3lo unos pocos minutos para que me dedicara a leerle a mis hijos el cuento antes de dormirse, o pudiese planificar con tiempo unos pocos d\u00edas de vacaciones con mi familia. As\u00ed pues, ten\u00eda que trabajar como un loco para cumplir con lo que se esperaba de mi o leer el cuento con la inquietud del trabajo por hacer en el fondo de la mente. Me sent\u00eda francamente mal. En aquel entonces, encontr\u00e9 otros motivos por los cuales un trabajo que me gustaba tanto se hab\u00eda convertido en una carga tan pesada.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, \u00bfpor qu\u00e9 aguant\u00e9 esa situaci\u00f3n durante tantos a\u00f1os? Mis razones eran las mismas que las que impiden a la mayor\u00eda de la gente abandonar empleos que les hacen desdichados: el temor a perder un buen salario, de causar un perjuicio a mi carrera, de decepcionar a otras personas&#8230; Finalmente, otros tomaron la decisi\u00f3n por m\u00ed. Un enfrentamiento con el m\u00e1ximo responsable de la \u00faltima organizaci\u00f3n en la que trabajaba debido a su comportamiento poco \u00e9tico y su intento de enga\u00f1ar a los socios de dicha organizaci\u00f3n hizo que, cuando se anunci\u00f3 una serie de despidos yo estaba en la lista&#8230; y loco de contento.<\/p>\n<p>Ahora las cosas est\u00e1n mucho mejor. Sigo trabajando el mismo n\u00famero de horas, a veces incluso m\u00e1s, pero mi relaci\u00f3n con el tiempo es m\u00e1s saludable. Ahora que controlo mi horario, me siento menos apremiado y resentido. Y cuando no estoy sentado a la mesa de trabajo, ya sea leyendo cuentos antes de dormir o preparando la cena, es menos probable que busque un atajo. Desde luego, mis ingresos se han reducido, pero merece la pena pagar ese precio a cambio de trabajar a gusto y disfrutar otra vez de mi vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hubo un tiempo, no muy lejano, en que la humanidad aguardaba con ilusi\u00f3n una nueva era del ocio. Las m\u00e1quinas promet\u00edan liberar a todo el mundo de la monoton\u00eda del trabajo. 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